Los plásticos han resultado ser materiales resistentes que invaden nuestro día a día y, por desgracia, el medio ambiente que nos rodea.
Este material, compuesto por polímeros de resina y sustancias derivadas del petróleo, el gas natural o el carbón, está presente en numerosos productos y ha acabado siendo un importante problema medioambiental.
Nada más decir que, cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se utilizan 500.000 millones de bolsas.
Desde 1950, se han producido más de 8.000 millones de toneladas de plástico en todo el mundo y anualmente, trece millones de toneladas acaban en los océanos y en el estómago de muchos animales marinos (aves marinas, tortugas, ballenas, etc.) e incluso en la cadena alimenticia, en forma de microplásticos.
Tal es la cantidad de plásticos que ha acabado en el medio marino que se ha llegado a formar una “isla de basura”, al norte del Océano Pacífico, que se expande 1.6 millones de Km2 (casi tres veces el tamaño de Francia) y contiene casi 80.000 toneladas de plástico.
Una situación insostenible que hace del reciclaje de este material un proceso de gestión esencial para la salud de las personas y el medioambiente, así como la concienciación por parte de las instituciones, empresas y la sociedad en general.
Una parte de los plásticos que acaban convertidos en residuos sólidos urbanos (RSU) pueden ser reciclados, teniendo múltiples usos y transformaciones en otros productos.
Así, por ejemplo, nos encontramos con zapatillas deportivas elaboradas a partir de plásticos reciclados, ropas y complementos, muebles e incluso ordenadores.
Pero no a todos los tipos de plásticos se les ha podido dar una segunda vida. Existen plásticos “no reciclables” para los que se sigue investigando y probando posibles usos para evitar que acaben depositados en vertederos o incinerados.
Una de estas posibles soluciones a los plásticos no reciclables es su utilización en el asfalto de las carreteras, resultando un material más flexible, duradero y resistente que, además, contribuye a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Tipos de plásticos que dominan el mercado
Aunque existen plásticos fabricados a partir de materias primas vegetales, los sintéticos son los más utilizados.
Estos plásticos sintéticos se obtienen a partir de compuestos derivados del petróleo, el gas natural o carbón, modelados a partir de la presión y el calor.
Dentro de esta categoría de plásticos sintéticos, los principales tipos con los que nos encontramos son:
- PET (tereftalato de polietileno): empleado en botellas de bebidas, envases ligeros como paquetes de comida, botes de crema y otros usos farmacéuticos. Se suele reciclar en nuevas botellas, textiles para prendas de vestir, alfombras, maquetas, lonas y velas náuticas o hilos y cuerdas. Su nivel de facilidad de reciclaje es 1 (muy fácil) y supone el 11% de residuos plásticos en el planeta.
- HDPE (polietileno de alta densidad): se usa en los envases no transparentes y se recicla como nuevo envase, cajas, macetas, contenedores de basura, juguetes, tubos, piezas de mobiliario urbano y de jardín. Su nivel de facilidad de reciclaje es 1, es más resistente que el PET y supone el 14% de residuos plásticos generados.
- PVC (policloruro de vinilo): lo tenemos en las tarjetas de crédito, tuberías y otros materiales de construcción, revestimiento de cables, pieles sintéticas y marcos de puertas y ventanas. Se recicla en suelas para calzado, reglas, otros artículos para el hogar, muebles para exteriores y tubos para el riego. Es uno de los tipos de plásticos más difíciles de reciclar (nivel 4) y representa el 5% de los residuos plásticos.
- LDPE (polietileno de baja densidad): se trata del film adhesivo, las bolsas de la compra, el plástico de burbujas, botellas más flexibles, bolsas de suero, ampollas flexibles o aislantes de cableado. Se reciclan en el mismo producto original o en otros como muebles, macetas, tubos o membranas aislantes. Su reciclabilidad es de nivel 2 y supone el 20% de los residuos plásticos.
- PP (polipropileno): presentes en los tapones de botellas, las pajitas, los tuppers, las neveras portátiles, piezas de automóviles, fibras de algunos tejidos, alfombras, lonas e incluso pañales o material médico como jeringuillas. Se reciclan como contenedores para transporte, equipos de jardinería, sillas de plástico, textiles, escobas, cubos de fregar o raspadores de hielo. Su nivel de reciclabilidad es de 2 y representan el 19% de residuos plásticos.
- PS (poliestireno): se encuentra en materiales térmicos como vasos para bebidas calientes, envases de yogures, cubiertos de plástico, hueveras, rellenos para embalaje, bandejas de comida, aislantes, piezas de electrodomésticos y juguetes. Se suele reciclar en aislamientos térmicos, material de oficina, perchas, macetas o cubos de basura. Su reciclabilidad se sitúa en el nivel 3 y representan el 6% de residuos plásticos.
Otros tipos de plásticos serían los presentes en artículos electrónicos, electrodomésticos, piezas industriales, artículos médicos, etc., o de composición mixta. Sus componentes no se conocen del todo y esto hace muy difícil su reciclaje (nivel 4), casi imposible, por el momento.
Por desgracia, este otro tipo de plásticos no reciclables es el que ostenta la cifra más alta de residuos plásticos en el planeta con un 24%.
Los procesos del reciclaje del plástico
El proceso de reciclaje es diferente para cada tipo de plástico y conllevan una serie de fases, a partir de la recogida selectiva en los contenedores amarillos y su traslado a la planta de selección:
- Recepción de materias primas y selección: Los plásticos son inspeccionados y clasificados para controlar la calidad del residuo, sus características y su material. Se separan según sea tipo, color y se retira lo que no deba seguir el proceso de reciclado.
- Triturado: Las piezas de plástico se rompen y se trituran en trozos muy pequeños, lo que se conoce como granza, para así facilitar el tratamiento.
- Lavado: el plástico triturado se lava, eliminando las impurezas más densas (tierra, piedras, cartón, etc.).
- Secado y centrifugado: se elimina, así, cualquier otra impureza que pueda quedar.
- Homogeneización: A través de un proceso mecánico, se procede al compactado, para lograr un color y textura uniforme y se procede al almacenaje.
Los procesos de reciclado del plástico son:
- Reciclaje mecánico: Se cortan las piezas de plástico en pequeños granos y se tratan de forma posterior.
- Reciclaje químico: Se degradan los materiales plásticos a través del calor para conseguir moléculas simples, a partir de las cuales obtener otros tipos de plásticos o combustibles.
- Reciclaje energético o valorización energética: Convierte el plástico para un aprovechamiento energético.
De residuos plástico a asfalto para carreteras
Utilizar residuos plásticos no reciclables destinados a vertederos o incineración como reemplazo de parte del betún para el asfaltado de carreteras.
Una solución que se viene probando desde hace tiempo en varios proyectos. Uno de ellos es el que desarrolló AIMPLAS (2012), donde utilizaron 20 toneladas de plástico no reciclado para la construcción de un tramo de 2 km de carretera.
El objetivo era probar que la introducción de plásticos en el asfalto iba a proporcionar mejoras, como reducir la necesidad de mantenimiento y, por tanto, hacer una carretera más sostenible desde el punto de vista ambiental y económico.
Tras unos años, los resultados han confirmado lo esperado.
La carretera ofrece las mismas condiciones de seguridad que otras carreteras de las mismas características, pero con una vida útil más larga y el uso de plástico no reciclado en la construcción no encarece el precio del proyecto.
La utilización del plástico para el asfaltado de carreteras también se viene usando, por ejemplo, en India, donde ya cuentan con más de 20.000 kilómetros de carreteras en cuya construcción se ha utilizado plástico no reciclado.
Los materiales plásticos se utilizan universalmente en todos los sectores, generándose gran cantidad de residuos una vez acaba su vida útil.
De estos residuos plásticos no todos tienen segunda vida útil y hay que seguir trabajando para encontrar alternativas que permitan su valorización.
El uso de estos plásticos no reciclables para el asfalto de las carreteras es una de esas alternativas interesantes.



