En cuanto a reducir y valorizar residuos no vamos bien.
Esto es lo que revelan las últimas evaluaciones del mecanismo de “alerta temprana” introducido por la Comisión Europea, junto a la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), para el seguimiento del progreso en la consecución de los objetivos de sostenibilidad del Pacto Verde Europeo.
Así, frente a los objetivos marcados por la Directiva Marco de Residuos de la Unión Europea (EU), donde se insta a alcanzar para el 2025 una tasa de reciclado del 55% de los residuos municipales y del 65% de los envases, se prevé que, de los veintisiete Estados miembros:
- Dieciocho Estados sólo llegarán a cumplir uno de los objetivos.
- Diez no alcanzarán ninguno de estos dos objetivos.
España, junto a Portugal, Francia, Suecia, Finlandia, Letonia, Irlanda y Estonia, podría llegar a alcanzar el objetivo de reciclado de envases, pero corre el riesgo de no llegar al objetivo de reciclado de residuos municipales.
Por otra parte, Austria, Eslovenia, Italia, Luxemburgo, Chequia, Alemania, Dinamarca, Bélgica y Países Bajos serían los países que van camino de alcanzar ambos objetivos.
En cuanto a la tasa de reciclaje de materiales específicos, la mayoría de los Estados miembros se encuentran cerca de alcanzar la meta de reciclaje para el papel y el cartón, o materiales ferrosos. Los materiales plásticos son los que aún presentan importantes dificultades.
El informe de la AEMA también evalúa el objetivo de reducir el depósito en vertedero, no debiendo superar el 10% de todos los residuos municipales para 2035. Según el mismo, trece de los Estados miembros no llegarán a lograrlo si no aumentan sus esfuerzos. Entre estos países se encuentra España.
En vista a estos datos, la AEMA ha elaborado un segundo informe donde se identifican algunas de las medidas que pueden servir para mejorar la prevención y la gestión sostenible de los residuos. Estas medidas serían:
Instrumentos económicos para la gestión de residuos
Entre los instrumentos económicos que pueden servir para aumentar las tasas de reciclado se encuentran:
Impuestos y prohibiciones sobre vertederos:
La aplicación de impuestos sobre el depósito de residuos en vertedero, la prohibición de vertido o la combinación de ambos son medidas que ya aplican los Estados miembros con una tasa de reciclado más alta.
El impuesto sobre el depósito de residuos en vertederos lo aplican 22 Estados miembros, a excepción de Croacia, Chipre, Alemania, Luxemburgo y Malta.
El objetivo de este impuesto es encarecer la opción de depósito en vertedero, en favor del reciclado y la prevención. La medida simple de la UE se encuentra entre los 39 y 46 euros por tonelada de residuos depositada, pero existen variaciones significativas entre países.
Además de este impuesto, otra medida asociada es la prohibición de verter determinados tipos de residuos. Este es el caso, por ejemplo, de los vertidos de residuos municipales sin tratar en algunos países, o residuos que superen un determinado valor de carbono orgánico o valor calorífico, residuos biodegradables, materiales reciclables o biorresiduos, entre otros.
Impuesto sobre la incineración
El impuesto sobre la incineración presenta variaciones significativas de los niveles impositivos entre los Estados miembros y su aplicación no es generalizada. De hecho, este tipo de impuesto solo se aplica en nueve países.
Este impuesto también puede tener en cuenta la valorización energética, aplicando una reducción cuando la incineración se utiliza para la recuperación de energía.
En España, al igual que Bélgica, Francia, Italia y Portugal, los tipos impositivos más altos ya no son relevantes al clasificarse toda la incineración como valorización energética: un 97% el Italia y el 100% en los cuatro restantes, según datos de Eurostat.
Sistemas de pago por generación de residuos
Los sistemas de pago por generación de residuos o Pay as you throw (PAYT, por sus siglas en inglés) se basan en el principio de “quién contamina paga” y consisten en que los productores de residuos pagan por los servicios de recogida de los residuos en proporción al volumen de residuo generado. Se paga menos o nada por aquellos materiales reciclables separados en origen.
El objetivo de esta medida es animar a los ciudadanos y a otros productores de residuos a separar en origen y reducir el volumen de residuos generados.
La AEMA clasifica estos sistemas en avanzados o básicos, según el diseño, siendo la combinación de ambos lo más utilizado en la mayoría de Estados miembros. Estos sistemas son de uso común en la UE, siendo 20 los Estados miembro que ya los tienen en funcionamiento.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los sistemas PAYT tienen un impacto positivo en las tasas de reciclaje y constituyen un indicador clave de rendimiento del control de calidad y la trazabilidad de los sistemas municipales de gestión de residuos.
Sistemas de recogida selectiva bien diseñados
Otra de las medidas que contribuye a mejorar las tasas de reciclaje de los residuos municipales es un adecuado diseño de los sistemas de recogida selectiva.
En este sentido, desde la Directiva Marco de Residuos de la UE se exige que, al menos, el papel y el cartón, los plásticos, el vidrio y los metales se recojan por separado.
Además, la recogida selectiva para los biorresiduos (alimentos y residuos de jardinería) será obligatoria a finales de 2023. En el caso de los textiles y los residuos domésticos peligrosos, esta obligación será para finales de 2025.
Los sistemas de recogida selectiva varían de un país a otro, e incluso dentro de un mismo país. Ahora bien, para lograr una tasa de reciclaje elevada, la captación de los materiales que constituyen la mayor parte de los residuos municipales debe realizarse bien. Esto se corresponde con la fracción de biorresiduos, con un porcentaje del 37%, seguida del papel y el cartón, plásticos, madera, vidrio, metales, textiles y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
La valorización energética de estos biorresiduos en sistemas W2E (Waste to Energy) para la producción de biogás y biometano permitiría una mejor gestión de estos residuos, basada en el modelo de economía circular.
Para lograr una gestión sostenible de los residuos y poder alcanzar los objetivos de sostenibilidad del Pacto Verde Europeo es necesaria la combinación coherente de los diferentes instrumentos y medidas analizadas, con un adecuado diseño, aplicación y cumplimiento.
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